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“Quien ama verdaderamente a Dios desea sufrir y hacer grandes cosas por ÉL” :


SAN PABLO DE LA CRUZ, Padre espiritual de Nuestra Congregación:


Pablo Danei Massari nació en Ovada, Italia, el 3 de enero de 1694; mas tarde se trasladó a Castelazzo-Bormida, no lejos de su pueblo natal. Su madre le enseñó a encontrar en la Pasión de Cristo la fuerza para superar las pruebas. Enamorado de Jesús Crucificado desde su infancia, quiso que toda su vida fuera para ÉL.
Hacia 1715-1716, deseoso de servir a Cristo, se presentó en Venecia y se alistó en el ejército. Con mística de cruzado, quería luchar contra los turcos que amenazaban a Europa. Mientras adoraba el Santísimo Sacramento en una Iglesia, comprendió que no era aquella su vocación. Abandonó el camino militar, sirvió algunos meses en una familia y regresó a casa. Aunque un tío sacerdote le dejaba una herencia para que se casara, Pablo renunció.

Hacer memoria del Crucificado. Según un testimonio, una aparición de la Virgen María le permitió conocer el hábito, el emblema y el estilo de vida, que giraría siempre en torno a Jesús Crucificado.
El Obispo de Alejandría, Mons. Gattinara, previo el juicio de confesores prudentes, le revistió del hábito de la Pasión el 22 de Noviembre de 1720. Pasó 40 días en la sacristía de la Iglesia de San Carlos, en Castellazzo. Sus experiencias y el estado de su espíritu durante aquella cuarentena, se han conservado con el nombre de “Diario Espiritual”. Esbozó además las reglas de la Congregación de la Pasión.
Concluida la experiencia, el obispo le autorizó a vivir en la ermita de San Esteban, de Castellazzo, y a realizar apostolado como laico.
En el verano de 1721 viajó a Roma, con el deseo de obtener del papa una audiencia, a fin de explicarle las luces recibidas sobre una futura Congregación.

El primer voto pasionista. Aceptó la humillación que le configuraba con Jesús Crucificado, y en la Basílica de Santa María la Mayor, ante la Virgen “Salus Populi Romani”, hizo voto de consagrarse a promover la memoria de la Pasión de Jesucristo.

Predicar la Pasión de Cristo. Iniciaron su apostolado entre pescadores, leñadores, pastores, etc. Se les asociaron compañeros, entre ellos su hermano Antonio, y sacerdotes bien preparados.
El primer convento, dedicado a la Presentación, se inauguró en 1737. Pablo presentó en Roma unas Reglas para el Instituto naciente. Después de algunas mitigaciones, Benedicto XIV las aprobó en 1741.

Religiosas Pasionistas. Una campesina, Lucía Burlini, le habló de las “palomas del Calvario”, símbolo de unas almas con el mismo espíritu contemplativo que los religiosos. Auque Pablo tardó casi cuarenta años en realizar esta idea, en 1771 nacieron las Pasionistas de Clausura en Corneto-Tarquinia. Al frente puso a María Crucificada Constantini, benedictina, que con permiso de Clemente XIV pasó al nuevo Monasterio.

Pablo de la Cruz fue considerado “el mayor místico del 700”, siglo de las luces y de las revoluciones, fue también un infatigable apóstol, misionero, además de fundador y director espiritual.
Vivió la Pasión por la Iglesia separada y suspiró por la unidad, sobre todo de Inglaterra. Sufrió a causa de las herejías y de las sectas masónicas. Propuso al Papa un plan para la reforma del clero y pensó también “en la fundación en Roma de un conservatorio, en el cual podría recogerse a las mujeres de mala vida convertidas”. María Magdalena Frescobaldi será la heredera fiel en la realización de este deseo de Pablo de la Cruz.
Tomado de San Pablo de la Cruz, Maestro y Fundador.

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