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El Padre nos ha llamado, por medio del Espíritu,
a formar parte de la Iglesia y a vivir en ella una especial configuración
con Cristo en el Misterio de su Pasión y su Cruz.
Nuestro Carisma, expresado con voto especial, es vivir, dar testimonio
y promover la memoria de la Pasión del Señor y de
los Dolores de María junto a la Cruz.
La memoria passionis nos hace partícipes de la obra salvífica
de Cristo y nos compromete a reparar e interceder con él
por nuestros hermanos, viviendo en acción de gracias y en
comunión de vida al servicio de la misión.
Ella nos identifica en la Iglesia y da forma y
sentido a nuestra pertenencia a la Congregación.
Cons. Cap. I, 2.
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