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La
fundación estaba pensada desde 1996, cuando la Madre María
José Murua y la Hermana Milagros Gabilondo visitaron Ecuador
en busca de un lugar para llevar el mensaje salvador de la Cruz.
Unidas a Jesús que asiste a través de su Espíritu
las hermanas acogieron las propuestas para realizar la fundación
y luego de discernir se decidieron por el Cantón Nobol
(Provincia de Guayas) como, lugar para la nueva obra. Este cantón
está ubicado a una hora de Guayaquil, cuanta con un santuario
dedicado a la Beata Narcisa de Jesús, joven campesina de
Nobol que se distinguió por ser una mujer comprometida
con el Evangelio.
El 12 de febrero de 1999 llegan las hermanas que conforman la
nueva comunidad. La labor de las hermanas está enfocada
hacia la pastoral de salud, catequesis sacramental animación
de grupos juveniles y la labor educativa en el Colegio.
Cinco años marcaron la vida de las hermanas y quienes compartieron
con ellas, lo que hizo mas doloroso el cierre de la casa de Nobol
que se hizo el 1 de febrero del año 2003.
Surge una nueva propuesta de trabajo por parte de Fe y Alegría
en la Ciudad de Quito, la cual se asumió dando apertura
a una nueva comunidad que conserva el mismo nombre de la que funcionaba
en Nobol.
El Colegio Emaús
del movimiento Fe y Alegría que comprende desde pre-escolar
hasta sexto año, frecuentado por 1200 estudiantes lo orientaban
las Hermanas Mercedarias; el 18 de agosto de 2003 se reúnen
en Quito las hermanas que iniciarán esta nueva obra de
la Viceprovincia
la “obra sublime
y santa” de educar desde la Pedagogía del encuentro, teniendo
presente el espíritu de la Fundadora quien propone una
educación integral desde el respeto de la propia dignidad
y la libertad, durante algunos días viven en casa de los
Padre Pasionistas que siempre han acompañado el caminar
de la Viceprovincia en los diferentes lugares donde nos encontramos
las Hermanas Pasionistas y el 1 de septiembre se trasladan para
habitar la sede de la Comunidad cerca del Colegio Emaús.
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